Todo el personal (tanto el profesional asistencial como el personal de apoyo) debe ser idóneo y contar con los títulos y soportes que lo acrediten. Además, la Secretaría de Salud exigirá: Demostrar la actualización constante de sus conocimientos (Tip: revisa nuestra oferta de cursos de formación continua).
Cumplir rigurosamente con el uso de barreras de seguridad.
Conocer y demostrar apropiación de los manuales y procedimientos de los servicios que prestan.
Contar con un sistema interno de verificación de la idoneidad de su equipo de apoyo.
Tu infraestructura debe garantizar la seguridad y accesibilidad. Los puntos clave evaluados son:
Accesibilidad universal: Permitir la atención y el libre desplazamiento de personas con discapacidad o movilidad reducida, facilitando la evacuación en casos de emergencia.
Ubicación: Facilidad de acceso independiente del piso o nivel de la edificación donde te encuentres.
Condiciones ambientales: Excelente calidad en iluminación y ventilación, además de acabados con materiales de fácil limpieza y desinfección.
Para cumplir con este estándar, el profesional de la salud debe demostrar la suficiencia del instrumental y equipos necesarios para prestar el servicio de manera segura.
Asimismo, es imprescindible contar con un estricto control de calidad, hojas de vida y demás documentación de los equipos y un cronograma de mantenimiento preventivo y correctivo vigente.
Si tu servicio requiere el uso de medicamentos o dispositivos médicos, debes ejercer un control riguroso de todo su ciclo de vida. Esto incluye desde los procesos de selección y adquisición con proveedores autorizados, control de fechas de vencimiento, el almacenamiento adecuado, hasta la disposición final segura de los residuos.
Este estándar exige que tengas completamente documentados los procesos clínicos y administrativos que realizas. La Secretaría de Salud verificará que exista una armonía perfecta entre: "Lo que está escrito" (tus manuales y guías), "Lo que se dice" (lo que tu personal responde en la entrevista) y "Lo que se hace" (la práctica real en el día a día con el paciente).
Al ser el documento legal más custodiado por las Secretarías de Salud, tu consultorio o IPS debe cumplir estrictamente con cuatro pilares normativos:
1. Diligenciamiento riguroso (Res. 1995/1999): Debe registrarse de forma cronológica, secuencial, integral, sin tachaduras ni espacios en blanco, y con la firma y registro médico del profesional.
2. Retención por 15 años (Res. 839/2017): Tienes la obligación de conservar las historias clínicas por un mínimo de 15 años desde la última atención del paciente (5 años en archivo de gestión y 10 en archivo central).
3. Interoperabilidad Obligatoria (Ley 2015/2020 y Res. 1888/2025): Todo prestador de salud debe integrar su software con la plataforma nacional de Historia Clínica Electrónica Interoperable (IHCE) para transmitir en tiempo real el Resumen Digital de Atención (RDA) de cada paciente.
4. Seguridad y Habeas Data (Ley 1581/2012): Al tratarse de datos sensibles, debes garantizar la máxima reserva de la información, copias de seguridad cifradas y control estricto de accesos de usuarios.
Es la relación formal que estableces con proveedores de servicios externos indispensables para complementar tu atención (por ejemplo: laboratorios clínicos, laboratorios dentales, centros radiológicos o quirófanos). Para cumplir con este estándar, debes contar con contratos o convenios vigentes y asegurar que dichos proveedores externos también estén debidamente habilitados.

En CEA asesoramos, capacitamos y acompañamos tu proceso de habilitación en salud.
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